Hoteles, restaurantes y bancos tienen los empleados más jóvenes

Justo cuando los ojos del país estaban puestos sobre la minería, el presidente de Codelco, Diego Hernández, puso una voz de alerta sobre el progresivo envejecimiento que ha experimentado la dotación de trabajadores de esa empresa estatal en comparación con el promedio de la industria.

El ejecutivo advertía que mientras los empleados de la estatal ya bordean los 48, la media del sector se mueve en torno a los 40 años de edad. El punto no deja de ser relevante si se considera que la edad de los trabajadores tiene directa relación con variables como salarios, productividad y ausentismo.

En Europa, por ejemplo, el promedio de días de licencia por enfermedad disminuye entre los pueblos más jóvenes. Es así como Turquía -con una masa asalariada de 28 años promedio- exhibe un ausentismo de 4 días anuales por empleado, 53 horas semanales de trabajo y una remuneración bruta de US$ 430 al mes según las cifras sobre mercados laborales de Eurostat (el centro de estadísticas de la Comisión Europea). En el extremo opuesto, los trabajadores portugueses y españoles se acercan a los 50 años y tienen un ausentismo de hasta 11 días al año.

Cifras por sector

Por primera vez el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) hace público un estudio detallado sobre las edades de los trabajadores chilenos por sectores económicos y surgieron varias sorpresas: los empleados públicos son…

sólo levemente mayores a los del sector privado; los más jóvenes trabajan en hoteles, restaurantes y sector financiero (entre 37 y 39 años) y los más experimentados están en el servicio doméstico y en la agricultura (entre 45 y 46)

Las cifras del INE son congruentes con las estadísticas que maneja la base de datos de Trabajando.com. “Tenemos una fuerza laboral con una edad promedio aceptable para nuestro nivel de desarrollo”, dice Juan Pablo Swett, director general de este sitio de búsqueda de empleo, quien agrega que el mercado local tiene una composición similar a la del resto de América Latina y que todavía es bastante joven comparado con Europa y Estados Unidos.

En este último caso, la denominada generación de los baby boomers -aquellos cercanos a los 65 años- representan un tercio de todos los empleados, situación que plantea a la sociedad norteamericana fuertes dilemas en materias de seguridad social y políticas migratorias.

Lo mismo ocurre en la Unión Europea, donde los gobiernos de España y Francia tratan de aumentar la edad de jubilación de 65 a 70 años para hacer frente a la escasez de mano de obra calificada y, además, apuntalar sus famélicos sistemas previsionales.

La juventud de los trabajadores chilenos, en cambio, deja con escaso sustento la tesis que habla de una inminente escasez de mano de obra en la economía local.

También permite que las tasas de ausentismo de los chilenos sean bajas en relación con otros países de la OCDE. Mientras los trabajadores locales faltan al trabajo 7,3 días al año, en Suecia y Noruega se ausentan 10,2 días.

Baja participación

La participación laboral en Chile (58%) es baja en comparación con los países que componen la OCDE (65%), lo que permite contar todavía con una capacidad laboral ociosa importante.

Hay 5,5 millones de chilenos en edad de trabajar que no tienen empleo ni tampoco lo buscan. La mayoría son jóvenes que se restan de la fuerza de trabajo porque creen que no van a encontrar empleo por mucho que lo intenten. Pero también están los que se sienten cómodos en estado de ocio, dice el académico de la Universidad Católica, Alberto Armstrong, quien en todo caso llama a tener cuidado con las comparaciones de cifras.

Esto, porque la edad de trabajar en Chile es distinta a la de la mayoría de los países de la OCDE. Mientras acá se considera que una persona está apta para el trabajo a los 16 años, en gran parte de Europa, después de los 20.

Fuente: El Mercurio

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